lunes, 16 de febrero de 2009

CÓMO VIVÍ MI PRIMER PREMIO

Un día de clase, haciendo mis tareas diarias, anunció Don Eladio que había un concurso de cuentos sobre la solidaridad. Yo no pensaba hacerlo, pero por la animación del profesor me entusiasmé; entonces me puse a escribir.
No sabía qué escribir pero al ver que cada vez más inmigrantes se vienen a España para intentar ganarse la vida, decidí hacerlo sobre ellos y contar un poco su historia. Lo hacía sólo para participar y porque me gustaba la idea, pero en ningún momento pensaba que mi cuento iba a ser premiado.
Tiempo después, estando un día en clase, nos interrumpió una profesora y preguntó:
-¿Quién es Carmen Calcatierra Bautista?
A mí lo primero que se me vino a la cabeza fue que había hecho algo malo pero no sabía qué, entonces levanté mi mano con temor.
-Has ganado el primer premio de tu catagoría del Certamen Literario Escolar Andaluz "Solidaridad en Letras" -me dijo ella-.
Mis compañeros me aplaudían, pero me quedé en blanco; no sabía qué decir.
Tuve que ir a Cádiz y a Mairena del Aljarafe donde tuve que leer el cuento y recibí mi regalo. Todos los asistentes me felicitaron y me dieron la enhorabuena. Yo me sentí muy emocionada y feliz al ver las caras de satisfacción de mis padres.

viernes, 13 de febrero de 2009

MI ABUELO SEGUNDO

Yo conozco a un viejecito de unos 74 años al que le tengo mucho aprecio. La cara la tiene sin afeitar; el pelo largo, grisáceo, sin peinar; sus ojos medio cerrados son de color verde; su boca es pequeña y la nariz achatada.
Era simpático, buena persona, con pocos gustos; unos de ellos era fumar uno o dos paquetes al día. Sacaba 730 € de la pensión de jubilado. Se pasó toda la vida trabajando en la agricultura, en una pequeña aldea de Sevilla llamada "El Viar". Ahora se entretiene todos los días buscando cosas en los contenedores. Un día se encontró con una GAME BOY y por las tardes juega con ella.
Él vive debajo de un puente con una chabola hecha de metal y cartón. La tiene toda cubierta de cuadros por dentro; no tiene electricidad, pero tiene una linterna autorrecargable que también encontró. Todos los días va a una peña para almorzar y, mientras se prepara, juega al dominó con otras personas. Él tenía un hijo llamado Pedro, al que vio por última vez cuando este tenía seis años. Ahora, lo cuida su ex-mujer Rosa. Manda dinero todos los meses a su hijo, ya que su ex-mujer no deja que lo vea.

Cuando conocí a Ana Paluzo

Me tocó sentarme con ella en clase. Al principio,ella tenía mucha vergüenza y ni me miraba a la cara; se tapaba la cara con el pelo. Yo decidí preguntarle cómo se llamaba. Y me dijo con una voz tímida y sin mirarme a la cara :
- Ana...
Al día siguiente ya no era tan callada. Empezamos a hablar y a conocernos más.Después,esa misma tarde,había una reunión de los padres con nuestro tutor. Ana me llamó a mi casa y me preguntó si quería ir con ella al patio del recreo mientras transcurría la reunión. Yo le dije que sí, y a las cuatro y media me presenté allí con mi madre. Llegaron su madre y ella. Yo me fuí con Ana al lado de la cafetería y empezamos a conocernos.
Al día siguiente, ya sabía que esa amistad no se rompería por nada del mundo. Ahora es mi mejor amiga y la quiero mucho. Espero que nunca nos separemos, no sabría qué hacer sin ella.

viernes, 6 de febrero de 2009

Narciso y su "Renault 5"

Era un día de lluvia. Narciso estaba entusiasmado en coger su nuevo coche. Se encontró ya en carretera; quiso también estrenar su nuevo "GPS", pero el aparato detectó un radar aunque Narciso reparó en que tenía un pequeño defecto y decidió no hacerle caso. Entonces, la policía intentó detenerlo, pero afortunadamente salió ileso de aquel control policial.

Narciso, con altos niveles de alcoholemia, seguía apretando el acelerador hasta que se le paró su amado "Renault 5". Llorando, fue a esconderse en un temible bosque hasta que un león le acorraló. Narciso llegó a temer por su vida y empezó a gritar; unos biólogos que se encontraban en el bosque le escucharon y fueron a defenderlo, llegando a matar al león.

Narciso se dirigió a su coche para intentar arreglarlo. De lejos vio acercarse a la policía, la misma de antes, e intentó arrancar su coche, pero no pudo y echó a correr. Narciso llegó a un punto en el que no pudo más, y lo arrestaron.

Una vez en la cárcel, se dieron cuenta de que no había calabozos individuales teniendo así que compartirlo con otro criminal. Al entrar, observó a un hombre sucio, gordo y maloliente.
-Hola, soy Narciso-dijo sonriendo.
-Soy Manolo, ¿qué has hecho para estar aquí?- preguntó el criminal.
-Me he saltado un control policial- dijo Narciso, cabizbajo.
A partir de eso se desarrolló una larga amistad que se prolongó hasta el día de su muerte, una vez liberados de la cárcel.

FIN

La niña nueva


Un lunes quince de septiembre al volver del recreo, cuando el profesor comenzó a dar la clase, llamaron a la puerta. Era nuestra directora, que nos presentó a una chica nueva que acababa de llegar. Se llamaba Clara, era alta, de ojos claros, y con el pelo largo y enredado; tenía un estilo de ropa diferente, la vimos un poco rara y pensamos que no le había dado tiempo a peinarse. Pero a lo largo de la semana nos dimos cuenta de que ese era su estilo de todos los días. Como todo el mundo se reía de ella, nosotras decidimos ayudarla. Nos hicimos amigas para que confiara en nosotras.
Un día le preguntamos por qué llevaba ese estilo de ropa, y nos dijo que su madre no se podía permitir comprarle ropa nueva. Le dijimos si se venía con nosotras de compras por la tarde; y ella fue directamente a preguntárselo a su madre. Ésta no estaba muy convencida, ya que Clara nunca había tenido amigas y su madre desconfiaba un poco; pero al final accedió. Fuimos a diversas tiendas de modas, donde le compramos varios conjuntos de ropa. En la peluquería, como ella tenía el pelo largo, oscuro y enredado, le dijimos a la peluquera que le cortase el pelo , se lo aclarase y le diera brillo. Cuando estuvo preparada, parecía otra nueva Clara. Su madre nos preguntó cómo habíamos conseguido, no solo que quedara tan guapa, sino cómo habíamos conseguido haberle devuelto la sonrisa. Nosotras le respondimos que había sido un placer ayudar a una amiga tan simpática y tan amable como era Clara. Al día siguiente, cuando llegó al instituto, la gente la veía y no se lo podía creer; ella estaba encantada y no dejaba de darnos las gracias.
Al final, Clara se unió a nuestro grupo de amigas y nos lo pasábamos muy bien con ella pues era muy divertida y soñadora, nunca paraba de dar ideas para pasárnoslo bien. Quedábamos todos los fines de semana, pues entre semana nos dedicábamos a estudiar y a hacer todos los deberes, pero cuando acabábamos, todas nos llamábamos para hablar de cómo nos había ido la tarde. Era muy divertido ya que como éramos tantas las que hablábamos, se oía a las madres de algunas diciéndoles que pararan ya de hablar, que tenían que poner la mesa o que tenían que ducharse... Desde entonces nos llevamos muy bien, no nos separamos y siempre seremos amigas.