Yo conozco a un viejecito de unos 74 años al que le tengo mucho aprecio. La cara la tiene sin afeitar; el pelo largo, grisáceo, sin peinar; sus ojos medio cerrados son de color verde; su boca es pequeña y la nariz achatada.
Era simpático, buena persona, con pocos gustos; unos de ellos era fumar uno o dos paquetes al día. Sacaba 730 € de la pensión de jubilado. Se pasó toda la vida trabajando en la agricultura, en una pequeña aldea de Sevilla llamada "El Viar". Ahora se entretiene todos los días buscando cosas en los contenedores. Un día se encontró con una GAME BOY y por las tardes juega con ella.
Él vive debajo de un puente con una chabola hecha de metal y cartón. La tiene toda cubierta de cuadros por dentro; no tiene electricidad, pero tiene una linterna autorrecargable que también encontró. Todos los días va a una peña para almorzar y, mientras se prepara, juega al dominó con otras personas. Él tenía un hijo llamado Pedro, al que vio por última vez cuando este tenía seis años. Ahora, lo cuida su ex-mujer Rosa. Manda dinero todos los meses a su hijo, ya que su ex-mujer no deja que lo vea.
Era simpático, buena persona, con pocos gustos; unos de ellos era fumar uno o dos paquetes al día. Sacaba 730 € de la pensión de jubilado. Se pasó toda la vida trabajando en la agricultura, en una pequeña aldea de Sevilla llamada "El Viar". Ahora se entretiene todos los días buscando cosas en los contenedores. Un día se encontró con una GAME BOY y por las tardes juega con ella.
Él vive debajo de un puente con una chabola hecha de metal y cartón. La tiene toda cubierta de cuadros por dentro; no tiene electricidad, pero tiene una linterna autorrecargable que también encontró. Todos los días va a una peña para almorzar y, mientras se prepara, juega al dominó con otras personas. Él tenía un hijo llamado Pedro, al que vio por última vez cuando este tenía seis años. Ahora, lo cuida su ex-mujer Rosa. Manda dinero todos los meses a su hijo, ya que su ex-mujer no deja que lo vea.