viernes, 27 de marzo de 2009

Mi mejor verano

Todo empezó un soleado 26 de julio en el que íbamos hacia La Antilla, que es donde veraneamos.Todas las mañanas íbamos a la playa y por las tardes nos podíamos bañar en la piscina del edificio. Casi todos los días veía en la playa a quien iba a ser mi próximo profesor de Lengua, don Eladio García, con su familia disfrutando como todas las demás, y en bañador.Vosotros no podéis imaginarlo siquiera, pero yo sí porque lo he visto, y su hijo es casi exactamente igual que él. Pero no por eso fue mi mejor verano.
Todo empezó cuando mi padre venía, ya que estaba trabajando, y me puse contento porque él jugaba mucho conmigo, pero cuando llegó me puse más contento porque traía con él a mi mejor amigo, Álvaro Martín Muñoz. Me quedé absolutamente sorprendido, no me lo esperaba para nada. Me puse muy contento, y mi verano iba a ser el mejor de todos.Todos los días por la mañana íbamos a la playa, a la hora de comer veíamos una serie de antena 3 y por las tardes le preguntaba qué quería hacer y él me decía que podíamos ir a la piscina, jugar a la play o al fútbol.
Me lo pasé fenomenal ese verano; me encantaría repetirlo o también ir con mis cuatro mejores amigos. Algunas veces en la playa, Álvaro decía que no se bañaba porque el agua estaba muy fría. Total, que fue mi mejor verano.

Una amiga diferente

Hace unos años, cuando todavía estaba en primaria, conocí a un montón de amigos y amigas en los cursos 3º y 4º.
Una de ellas era Lucía Aranda, una niña que más bien iba a su rollo, así vestida hippi, con mucha imaginación, etc... Resultó que ella iba también a la misma iglesia donde nos preparábamos para la comunión. Un día decidí por el camino saludarla y hablar con ella.Todos los viernes íbamos juntas, hablábamos, cantábamos, nos contábamos cosas... Cada vez nos hacíamos más amigas y cogimos mucha confianza: ella se venía a mi casa, yo a la suya; ella se quedaba a dormir, y yo en la suya... Nos hicimos amigas inseparables; en el colegio jugábamos siempre juntas porque éramos como hermanas.
Cuando pasó un tiempo, me comentó una cosa; me dijo que se tenía que ir a vivir a Mairena del Aljarafe porque su padre trabajaba allí y la casa se le estaba quedando chica. A mí se me partió el alma, no hacía otra cosa nada más que llorar. Llegó el momento en el que se tenía que marchar y prometimos que nunca íbamos a dejar de ser amigas. Nos llamábamos siempre, pero con el tiempo nos dejamos de llamar.
El pasado 22 de noviembre me llamó para felicitarme, ya que era mi santo y se acordó; yo le dije que quedáramos y que se viniese a mi casa a dormir, ella aceptó sin pensárselo dos veces y nuestras madres estaban de acuerdo.
Cuando ella vino a Sevilla, la vi e inmediatamente nos abrazamos porque hacía dos años que no nos veíamos, y a la madre, que le cogí mucho cariño, también. Noté que ya no era la misma; era distinta: un poco creída, superficial, enfadona. Me puse un poco triste porque había cambiado mucho y nos enfadábamos. Llegó el día en que se fue; yo estaba triste porque, aunque hubiera cambiado, siempre nos lo pasábamos bien. Y conoció a mis amigas, les cayó bien y, a pesar de que no era la misma, nos reímos mucho juntas.
Lo que me duele es que su yo anterior se haya ido por completo, porque éramos las mejores amigas; la he perdido y espero que esté bien y que se lo pase muy bien con sus nuevas amigas, pero también espero que no me olvide nunca.

FIN

Un saludo cordial de: Cecilia Lerma del Valle

Cuando nació mi hermana

Mi hermana nació el día 6 de junio de 2008; ese día no lo olvidaré nunca. A las 8 de la mañana, cuando me levanté para ir al colegio, vi que mis padres estaban vestidos y les pregunté que a dónde iban. Ellos me lo contaron; me puse muy nerviosa y fuimos al hospital.
Una vez allí, llamaron a mi madre y le dijeron que ya iba a tener a la niña; la dejaron en una habitación, y nosotros estábamos con ella. Pasó todo el día; yo me quedé allí con ellos; mis abuelas también. Pero pasó la noche y no nació. Al día siguiente por la mañana la trasladaron a otra habitación. Mi hermana nació cerca de las 6 de la tarde; cuando la vi, llamé a mis amigas y se lo conté.
Mi hermana se llama Lorena. Tiene 9 meses; es muy guapa, muy simpática y muy graciosa, aunque es un poquito traviesa. Ahora está aprendiendo a andar y dice algunas palabras como papá o pez, jeje. Ya mismo cumplirá un añito. Juega mucho con mis primas, mis primos y los hermanos de mis amigos que son también de su edad. Siempre está riéndose por todo lo que le dices. Le gustan mucho los perros, los pájaros y la tortuga que tenemos en mi casa. De comer, le gustan mucho los gusanitos, las chucherías, las galletas y la fruta también. Siempre suele dormirse tarde y levantarse temprano para comer.

FIESTA DE FIN DE CURSO DE 6º

Todos estábamos muy contentos, aunque a la vez muy tristes. Estábamos contentos porque pasábamos al instituto, pero tristes porque abandonábamos el colegio en el que habíamos aprendido a leer, sumar, restar... Es decir, en el que habíamos pasado nuestra infancia.
Había un escenario enorme en el patio del colegio, y todos disfrutamos mucho viendo los bailes y actuaciones de otros cursos. Si no recuerdo mal, no paramos en todo el día. Recorrimos el patio un montón de veces y solo parábamos para ver las actuaciones. Todos iban muy rápido, y yo y la persona que me llevaba no parábamos de decir:"¡Esperad!". Sí,sí, he dicho la persona que me llevaba, porque solo hacía varios días que me habían operado de los pies, e iba en silla de ruedas.
Luego comimos algunas cosas que habíamos llevado, y todos, excepto yo, subieron al escenario a darle un regalo al profesor y a leer un discurso que habíamos preparado para dar las gracias a todos los profesores y profesoras. Entonces, mis amigas le dijeron al profesor que yo me había quedado abajo y el profesor dijo por el micrófono:
- Andrea, que sepas que no te olvidamos aunque estés ahí abajo.
Todo el mundo empezó a aplaudir y me emocioné. Este fue el mejor día de colegio de mi vida y nunca lo olvidaré.



jueves, 26 de marzo de 2009

El día en el que robé sin querer una tabla de surf

Hace cuatro años fui de vacaciones en verano a la Línea de la Concepción(Cádiz) con mis padres y mi hermano. En la playa había muchas medusas, y me picaron dos; la arena de la playa era de un color marrón claro y en el mar abundaban las algas. Nosotros habíamos alquilado una barca de pedales de las que tienen tobogán; cuando estábamos en ella, mi hermano y yo vimos una gran medusa que se acercaba a nosotros, y cuando estuvo lo bastante cerca conseguimos cogerla con ayuda de un cubo. Al cabo de aproximadamente una hora, el dueño de la barca nos llamó desde la orilla y tuvimos que regresar.
Unos días después, fuimos a un Carrefour. Yo quería una tabla de surf; era de corcho, azul y con el dibujo de un tiburón; mis padres me dejaron cogerla para pasarla por caja.Cuando llegamos a la caja para pagar todo, a mí se me olvidó pasar la tabla por la caja, y entonces, al salir del establecimiento, nos dimos cuenta de que habíamos pagado todo menos la tabla . Tuvimos suerte, ya que la tabla de surf nos salió gratis.
Un día que llevé la tabla a la playa, me despisté durante un instante y cuando me volví para coger la tabla un niño, recuerdo que tendría unos 8 años, de cabellos largos castaños, ojos y piel oscura intentó robarme la tabla, pero me di cuenta, salí corriendo tras él y conseguí recuperarla, aunque también hay que decir que el niño era bastante rápido.