Todos estábamos muy contentos, aunque a la vez muy tristes. Estábamos contentos porque pasábamos al instituto, pero tristes porque abandonábamos el colegio en el que habíamos aprendido a leer, sumar, restar... Es decir, en el que habíamos pasado nuestra infancia.
Había un escenario enorme en el patio del colegio, y todos disfrutamos mucho viendo los bailes y actuaciones de otros cursos. Si no recuerdo mal, no paramos en todo el día. Recorrimos el patio un montón de veces y solo parábamos para ver las actuaciones. Todos iban muy rápido, y yo y la persona que me llevaba no parábamos de decir:"¡Esperad!". Sí,sí, he dicho la persona que me llevaba, porque solo hacía varios días que me habían operado de los pies, e iba en silla de ruedas.
Luego comimos algunas cosas que habíamos llevado, y todos, excepto yo, subieron al escenario a darle un regalo al profesor y a leer un discurso que habíamos preparado para dar las gracias a todos los profesores y profesoras. Entonces, mis amigas le dijeron al profesor que yo me había quedado abajo y el profesor dijo por el micrófono:
- Andrea, que sepas que no te olvidamos aunque estés ahí abajo.
Todo el mundo empezó a aplaudir y me emocioné. Este fue el mejor día de colegio de mi vida y nunca lo olvidaré.
Había un escenario enorme en el patio del colegio, y todos disfrutamos mucho viendo los bailes y actuaciones de otros cursos. Si no recuerdo mal, no paramos en todo el día. Recorrimos el patio un montón de veces y solo parábamos para ver las actuaciones. Todos iban muy rápido, y yo y la persona que me llevaba no parábamos de decir:"¡Esperad!". Sí,sí, he dicho la persona que me llevaba, porque solo hacía varios días que me habían operado de los pies, e iba en silla de ruedas.
Luego comimos algunas cosas que habíamos llevado, y todos, excepto yo, subieron al escenario a darle un regalo al profesor y a leer un discurso que habíamos preparado para dar las gracias a todos los profesores y profesoras. Entonces, mis amigas le dijeron al profesor que yo me había quedado abajo y el profesor dijo por el micrófono:
- Andrea, que sepas que no te olvidamos aunque estés ahí abajo.
Todo el mundo empezó a aplaudir y me emocioné. Este fue el mejor día de colegio de mi vida y nunca lo olvidaré.