Era un lunes temprano. Todo el mundo estaba deseando que llegara ese momento, y todos teníamos que estar en el colegio, esperando al autobús, a las ocho en punto. Estábamos muy nerviosos y, cuando nos despedimos de nuestros padres, nos fuimos. Iban nuestro profesor, Juan de Dios, la profesora de la otra clase, Emilia, y el que hacía las fotos, Manolo. El viaje duró alrededor de dos horas y media, y algunas personas llegaron incluso a marearse.
Cuando llegamos allí, había tres monitores: Julio, Mónica y Fernando. Ellos nos enseñaron el campamento y las habitaciones.
Al día siguiente, nos levantaron con música a las 9:00, desayunamos y nos fuimos a hacer actividades en tres grupos diferentes: bicicleta, tiro con arco, tirolina... Luego, nos fuimos a comer, descansamos un rato, y nos fuimos a un pueblo a hacer una yincana. El objetivo era coger todas las pistas del mapa y llegar antes que los demás. Algunos grupos se dividieron en otros dos grupos y, como uno de ellos no tenía mapa, nos perdimos. Al final, dos grupos nos encontramos e intentamos localizar a los monitores y a nuestros compañeros. Cuando vimos que estábamos perdidos, todas las niñas y un niño nos pusimos a llorar y, finalmente, los encontramos y nos fuimos a las cabañas. Nos duchamos, cenamos y nos quedamos un rato jugando a juegos muy divertidos.
El segundo día, por la mañana, hicimos rápel, piragüismo y cars, y por la tarde, las actividades del día anterior que no hicimos porque no nos dio tiempo. Y por la noche, después de cenar, hicimos más juegos y una "mini" discoteca. Debemos decir que todos nos quedamos roncos por la discoteca.
Al tecer día hicimos senderismo por la mañana, y nos dejaron bañarnos en la piscina media hora. Después de comer, hicimos nuestras maletas y por la tarde, nos fuimos al pueblo de al lado a hacer un concurso de fotos; había que ir haciendo fotos con las cosas que te pedían en el pueblo. Al final, dieron premios a los que ganaron la yincana, el concurso de fotos y el cerdómetro (que era una actividad para ver quién tenía la habitación más limpia, poniendo nota).
Hicimos muchas fotos y nos divertimos mucho, pero llegó la hora de irnos y nos dio mucha pena.
Fue un viaje que nunca olvidaremos.
FIN
Cuando llegamos allí, había tres monitores: Julio, Mónica y Fernando. Ellos nos enseñaron el campamento y las habitaciones.
Al día siguiente, nos levantaron con música a las 9:00, desayunamos y nos fuimos a hacer actividades en tres grupos diferentes: bicicleta, tiro con arco, tirolina... Luego, nos fuimos a comer, descansamos un rato, y nos fuimos a un pueblo a hacer una yincana. El objetivo era coger todas las pistas del mapa y llegar antes que los demás. Algunos grupos se dividieron en otros dos grupos y, como uno de ellos no tenía mapa, nos perdimos. Al final, dos grupos nos encontramos e intentamos localizar a los monitores y a nuestros compañeros. Cuando vimos que estábamos perdidos, todas las niñas y un niño nos pusimos a llorar y, finalmente, los encontramos y nos fuimos a las cabañas. Nos duchamos, cenamos y nos quedamos un rato jugando a juegos muy divertidos.
El segundo día, por la mañana, hicimos rápel, piragüismo y cars, y por la tarde, las actividades del día anterior que no hicimos porque no nos dio tiempo. Y por la noche, después de cenar, hicimos más juegos y una "mini" discoteca. Debemos decir que todos nos quedamos roncos por la discoteca.
Al tecer día hicimos senderismo por la mañana, y nos dejaron bañarnos en la piscina media hora. Después de comer, hicimos nuestras maletas y por la tarde, nos fuimos al pueblo de al lado a hacer un concurso de fotos; había que ir haciendo fotos con las cosas que te pedían en el pueblo. Al final, dieron premios a los que ganaron la yincana, el concurso de fotos y el cerdómetro (que era una actividad para ver quién tenía la habitación más limpia, poniendo nota).
Hicimos muchas fotos y nos divertimos mucho, pero llegó la hora de irnos y nos dio mucha pena.
Fue un viaje que nunca olvidaremos.
FIN