Iba un hombre llamado Pepe por la carretera con su coche, una noche de invierno, cuando se le acabó la gasolina. Entonces, salió del coche para buscar una gasolinera. Tras media hora andando, llegó a una. Allí no vio a nadie, pero sí un coche. Pensó que habría alguien dentro, pero al acercarse no vio a nadie. Entró en la caseta de la gasolinera y encontró una escopeta. Enseguida la cogió y estaba cargada. Pepe salió y fue al coche, que tenía las llaves puestas.
Tras un rato conduciendo, puso la radio. Las noticias hablaban de que la policía había encontrado un coche abandonado. También decían que buscaban al dueño. Tiempo después se encontró con una pareja de policías. Le entró miedo, decidió coger la escopeta y mató a los dos policías.
Salió del coche, cogió sus armas y se volvió a montar. Después, vio varias luces parpadeantes, rojas y azules. La policía empezó a dispararle. Una bala dio en una rueda, pero siguió conduciendo. Delante vio algunos coches de la policía parados. Pepe se cayó por la ladera. De alguna extraña manera, consiguió esquivar todos los árboles. Pero una bala le atravesó la cabeza. El coche se chocó en la pared de una cabaña. Al chocar, atropelló a tres personas: un hombre y dos niños.
Cuando la policía inspeccionó el coche y el cuerpo, se encontraron con un detonador. Intentaron desmontarlo, pero sin querer lo activaron. Este tenía un temporizador de medio minuto. La bomba estaba en el maletero y explotó, matando a los policías y destrozando el pueblo en el que se encontraban.
Tras un rato conduciendo, puso la radio. Las noticias hablaban de que la policía había encontrado un coche abandonado. También decían que buscaban al dueño. Tiempo después se encontró con una pareja de policías. Le entró miedo, decidió coger la escopeta y mató a los dos policías.
Salió del coche, cogió sus armas y se volvió a montar. Después, vio varias luces parpadeantes, rojas y azules. La policía empezó a dispararle. Una bala dio en una rueda, pero siguió conduciendo. Delante vio algunos coches de la policía parados. Pepe se cayó por la ladera. De alguna extraña manera, consiguió esquivar todos los árboles. Pero una bala le atravesó la cabeza. El coche se chocó en la pared de una cabaña. Al chocar, atropelló a tres personas: un hombre y dos niños.
Cuando la policía inspeccionó el coche y el cuerpo, se encontraron con un detonador. Intentaron desmontarlo, pero sin querer lo activaron. Este tenía un temporizador de medio minuto. La bomba estaba en el maletero y explotó, matando a los policías y destrozando el pueblo en el que se encontraban.