viernes, 13 de marzo de 2009

DE MAYTE Y ELENA (2ª PARTE)

CONTINUACIÓN:

Pensaron en encontrar el camino a la carretera para hacer autostop. Estaban muy nerviosas porque no sabían si encontrarían el camino, pero esforzándose y andando mucho consiguieron llegar a la carretera.
Un hombre se apiadó de ellas y las recogió. Estaban muy agradecidas y muy contentas, pero ni siquiera vieron las intenciones de aquel individuo, sin embargo parecía bastante amable. Las niñas le contaron su historia y el hombre les dijo que no se preocuparan que las llevaría a su destino, y como eran muy inocentes le creyeron. Las niñas tardaron mucho en darse cuenta de que no iban por el camino correcto y corriendo se lo dijeron al hombre y él no contestó. Se quedaron un poco extrañadas y empezaron a asustarse; querían bajar del coche pero el hombre no las dejó y por fin les habló:
-Niñas estúpidas, ¿no os han dicho vuestros padres que no se habla con desconocidos y, ni mucho menos, montarse en el coche de desconocidos?
Las chicas chillaron y lamentaron mucho haberse subido en el coche con aquel desconocido; rápidamente encontraron una salida al final de la camioneta y saltaron. El hombre, al darse cuenta, se enfadó mucho y paró la camioneta para buscarlas. Las niñas salieron corriendo y el hombre fue en busca de ellas; como estaban escondidas detrás de un arbusto, el hombre no las vio, y corriendo salieron de su escodite y fueron a la camioneta. Pensaron en conducir; era una locura, pero tenían que intentarlo ya que se sabían el camino de vuelta. Laira cogió el volante y Nuria los pedales; acabaron muy sucias pero mereció la pena ya que llegaron a casa sanas y salvas.
Corriendo fueron a buscar a sus padres, que por suerte estaban a punto de salir en su busca; pero llegaron a tiempo y nunca más se volvieron a escapar.

FIN

Autoras: Mayte Silva Martín y
Elena Sutil-Gaón Ruiz